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Los Perfumes y su personalidad

Siempre hemos dicho que parte de una personalidad bien definida y sofisticada, es conocer la fragancia que, como toque final, nos va a acompañar durante el día.  Y es que, contrario a lo que propone el comercio, debemos identificar el aroma que más determine nuestra forma de ser, y no tener en nuestro tocador, una colección de todos los perfumes de moda.  Encontrar entonces el más adecuado, es una cuestión de estilo propio y por supuesto de buen gusto.

Lo que buscamos es permanecer en la memoria de quien nos conozca y de esa manera nos recuerde con agrado, o que asocie los momentos que pasamos juntos apenas perciba de nuevo el olor que emanamos en esa ocasión.  Esto ocurre gracias a que cualquier esencia pasa directamente desde la nariz al sistema límbico, es decir, la zona del cerebro en donde se encuentran las emociones primarias y no pasan por el córtex, que es la zona racional.  De ahí la pasión positiva o negativa que a veces se siente por un aroma determinado.

Algunos ejemplos de fragancias que se ajustan a determinados tipos de personalidad son los siguientes.

Amaderados: Aromas como el sándalo y la madera de cedro son muy clásicos, elegantes y ligeramente masculinos.  Apelan a personas serenas y sutilmente sensuales, pues hay que estar cerca para percibirlos a flor de piel.

Cítricos: Estas son fragancias frescas que gustan a las personalidades discretas, que no quieren imponer su presencia, y a las que prefieren los olores “a limpio”.  Por su naturalidad, son perfumes que se eligen para el día.

Marinos: Las llamadas notas ozónidas capturan el aroma del agua de mar, que recuerda al salitre e incluso a las algas, y gustan a las personas deportistas, muy activas, amantes del aire libre y de los deportes de agua.

Acuáticos: A diferencia de los marinos, éstos recogen el olor de la lluvia, el musgo fresco o las flores acuáticas, suelen ser muy transparentes y ligeras.  Son para aquellas personas que odien sentirse encerradas y que por lo tanto, aprecian los espacios abiertos.

Florales: Los “bouquets” de flores, como las rosas o el jazmín, son el corazón de la gran mayoría de los perfumes clásicos y gustan básicamente a personas apasionadas que reconocen el encanto de las cosas hermosas y los pequeños detalles.  Suelen ser excelentes anfitriones(as).

De flores blancas: El nardo, la gardenia, los lirios, la fresia … son flores que resultan muy carnales, sensuales y que dan un aire embriagador a los perfumes que gustan las personas muy coquetas, dulces y cariñosas (hombre o mujer).

Orientales: Las notas de ámbar, vainilla, pachulí o pimientas, son la base de las fragancias orientales, que atraen a las personas seguras de sí mismas, de fuerte personalidad y sin miedo a destacar ante los demás.

Gourmet: Estos perfumes contienen notas comestibles como chocolate, vainilla, frutas dulces, higos o algodón de azúcar.  Tienen gran éxito entre personas que se sienten y se saben “sexys” y atrevidas, así como entre las chicas jovencitas que adoran este toque goloso.

Cuando compre su próximo perfume, tómese su tiempo y analice cuáles grupos de aromas son los de su agrado y tipo de personalidad. Una vez que lo encuentre, cásese con él … lo que andamos buscando es que, cuando alguien perciba ese aroma en otra parte, diga … “me recuerda a”

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