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¡Así se habla! Sencillos tips para hablar en público

Existen herramientas sencillas para evitar los nervios cuando uno(a) está ante un auditorio, no importa el número de personas que nos escuchen o el tipo de actividad social o profesional en la que nos encontremos.

¿A qué le teme? 

¿A hacer el ridículo, a que se rían de usted, a tartamudear, a que noten sus nervios? Pueden ser razones comunes, pero no sustentables porque para todas ellas hay una solución.

  • Lo primero que debe hacer es leer y cultivarse bastante, sólo de esta manera tanto su conversación como sus discursos serán profundos, amenos y con criterio.
  • Prepare bien sus líneas y estúdielas frente a un espejo. Entre más ensaye y se visualice haciendo la charla, mejor se sentirá.
  • Lleve sus notas de manera ordenada y no se presione si requiere apoyarse en ellas. 
  • Haga ejercicios de dicción y procure que alguien más analice su pronunciación y lenguaje corporal.
  • Busque un atuendo que le haga sentir cómodo(a) y seguro(a) consigo mismo(a).
  • Practique su manera de caminar para hacer una entrada triunfal al estrado. Una vez de frente al auditorio, saber pararse ante el público le ayudará a mitigar posibles manos y piernas temblorosas, que puedan delatar sus nervios.
  • Respirar profundo antes de entrar a un escenario, ayuda a relajarse y oxigenar el cerebro.
  • Busque una buena introducción para romper el hielo. Los primeros segundos son los más importantes para causar una buena impresión. 
  • Sea creativo(a), pero no se obligue a hacer un chiste si no sabe hacerlo con naturalidad. O bien, salude de manera amena con alguna cita ingeniosa o frase célebre afín al tema a tratar; esta referencia le permitirá captar mejor la atención de los presentes.
  • No escatime en los recursos audiovisuales que requiera para dar más fuerza a la ponencia y sentirse más confiado(a) de sus capacidades como orador(a).
  • No tema a un ataque de pánico en su charla, hasta la persona más experimentada ha tenido momentos de tensión en medio de un escenario. Respire, revise sus apuntes, tome agua y sonría … verá como todo vuelve a fluir de manera natural.
  • Jamás haga comentarios como: “¡Ay qué nervioso(a) estoy!”, “yo no soy bueno(a) para esto”, es muy probable que un porcentaje altísimo de la audiencia no se haya percatado, entonces, ¡no se los haga saber!

¿Y si pasa algo? … ¡sonría!

Piense que la gente está ahí porque le interesa el tema que usted ofrece, y la mayoría de las veces son más colaboradores y benevolentes de lo que uno se imagina.

Sonría de manera franca y su audiencia entenderá que si bien, usted está nervioso(a), también tiene la suficiente seguridad y confianza para admitirlo y controlarse.

Para aprender a hablar en público, irremediablemente tiene que hablar en público, por eso, cada vez que tenga una oportunidad para hacerlo ¡aprovéchela para mejorar su discurso y su proyección personal!

Por: Irene Jara Ocampo

Consultora en Imagen Pública

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