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Aprende a caminar de nuevo

“La elegancia empieza en la planta de los pies” – María Félix –

Ser “elegante” no significa solamente qué te pones, sino cómo lo luces.

Aunque parezca un detalle simple, nuestra postura refleja ciertos rasgos de la personalidad, como la timidez o por el contrario, la seguridad. Por esa razón, es tan importante hacerlo de la manera correcta, para que podamos proyectar aplomo, liderazgo y por ende, elegancia.

Una persona con un caminar erguido y armonioso denota autoconfianza en si misma, mejor presencia e incluso luce mucho mejor cualquier tipo de ropa, entonces, no importa cuán guapos(as) seamos o por más cara y variada que sea nuestra ropa, si no sabemos caminar bien, la gracia se nos viene abajo.

Distíngase en cada paso que da:

Para trabajar su postura -hombre o mujer-, colóquese ante el espejo, enderece su columna, mantenga erguida la cabeza, apriete su vientre, saque el pecho al frente y dirija los hombros hacia atrás y hacia abajo.  Puede ponerse de medio lado para que observe lo bien que se ve. Recuerde que los pies deberán permanecer separados ligeramente, con las puntas hacia el frente, ni hacia adentro ni hacia fuera, trate de adquirir un aire de naturalidad ¡y siempre sonría!, es el mejor signo de confianza y armonía personal. Mantenga la mirada al frente, nunca abajo.

Para caminar, las mujeres hacen una línea recta imaginaria, colocando un pie delante del otro, entre más roce sus rodillas, mayor certeza tendrá de que está haciendo los movimientos correctos.  No arrastre los talones, puntee ligeramente sus zapatos para adquirir un paso ligero y sutil, como flotando …

Los caballeros caminan con los pies uno junto al otro colocando la planta del pie completa sobre el suelo, evitando en todo momento voltear alguno de los pies hacia los extremos.

Además, para mostrar más aplomo, mueva sus brazos y manos con soltura y suavidad, al compás del cuerpo.  No camine con las manos en los bolsillos del pantalón o la falda.  Esto último resta equilibrio al cuerpo y es de mal gusto.  Cuando haga frío, unos lindos guantes siempre resultan más prácticos y elegantes.

Tanto hombre, como mujer deben caminar pausado, no se apresure, y de acuerdo con su estatura, deben acomodar los pasos a una medida que les resulte natural.

Sigamos estas simples recomendaciones y recordemos que debemos actuar “como si siempre nos estuvieran viendo”, en la medida en que adoptemos estas características en nuestra vida, los movimientos y forma de ser serán cada vez más espontáneos y por ende más agradables a los demás.

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